EL MECANISMO DE ANTICITERA

El viaje de dos barcos griegos, el Euterpe y el Calíope, dedicados a la pesca de esponjas, durante la víspera de pascuas del año 1900, no iba a ser como tantos otros. Provenientes de la isla griega de Sime y con rumbo a Túnez, fueron sorprendidos por una tormenta en el sur del Peloponeso, por lo que el capitán Demetrio Kontos decidió poner las naves a salvo en una pequeña isla llamada Anticitera. Acorde con la fecha religiosa, sólo podían consumir pescado, para lo cual enviaron al buzo Elías Licopantes en su busca. Sin embargo, no habían pasado escasos minutos cuando hizo señas de que fuese subido a la superficie. Una vez fuera, muy excitado narró cómo se vio rodeado de mujeres y caballos, lo que le valió que fuese considerado víctima de los efectos nocivos de la presión dentro del traje. Sin embargo, el capitán no desconfió del todo y bajó él mismo para corroborar los dichos del buzo. Minutos después, emergía sosteniendo un brazo de bronce. Habían descubierto un naufragio que había permanecido allí unos dos mil años y que transportaba además de esculturas, tres piezas que unidas conformaban una sola que no pudo ser interpretada. Recién a mediados de los '50 un investigador inglés: Derek de Solla Price, tras examinar estos fragmentos con rayos X descubrió que se trataba de un mecanismo que recreaba posiciones de los planetas, la luna y el sol, es decir un planetario portátil cuya construcción se data en el siglo II a.C. Es muy probable que esta nave que transportaba objetos de toda índole, haya naufragado en ese sitio después de haber partido de Rodas con destino a Roma. En 2005 el mecanismo fue examinado nuevamente por un poderoso tomógrafo de ocho toneladas y media, llamado Blade Runner, revelando que, en realidad no estábamos frente a un simple simulador del sistema solar, sino ante una compleja computadora, o mejor dicho un calculador astronómico entre cuyas capacidades se encontraba la de predecir eclipses. Es inevitable recordar que fue en ese mismo sitio, según el poeta Homero, donde Ulises, a punto de llegar a su patria después de luchar diez años ante Troya, fue arrastrado por fuertes vientos hacia África dando inicio así a otros diez años de penurias, mejor conocidos como la Odisea.


A la izquierda, fragmento principal del mecanismo de Anticitera en el Museo Arqueológico de Atenas. A la derecha, esquema del complejo sistema de engranajes que permitía obtener distintos valores de posiciones planetarias, eclipses y cómputos de fechas. 

El inolvidable Jacques Cousteau con tripulantes de su nave Calypso, quienes fueron convocados al sitio del naufragio en los años setenta para extraer más objetos que pudiesen estar aun ocultos debajo del fondo marino.

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