EL METEOROIDE DE SANTIAGO DEL ESTERO
El resplandor que iluminó gran parte de la Argentina en abril de 2013, resultó ser un meteoroide que ingresó en la atmósfera terrestre. Gracias a diversas cámaras de seguridad y algunos testimonios, se pudieron estimar, en una primera aproximación, algunas características del fenómeno.
Quienes en Argentina estaban despiertos a las 03:20h del 21 de abril de 2013, tuvieron el privilegio de observar un fenómeno poco frecuente: la caída de un bólido o "fireball" en su locución inglesa. Este visitante extraterrestre, quizás proveniente del cinturón de asteroides, se cruzó con la Tierra y, en su milenario periplo apacible y silencioso, se transformó en cuestión de segundos en un verdadero espectáculo. Ocurre que el ingreso de este cuerpo fue a una velocidad tal que le produjo un cambio brusco de presión y un súbito aumento de temperatura, factores ambos que terminaron despedazándolo en la forma de una explosión tan potente que convirtió la noche en día en gran parte del norte argentino. Además de los testigos presenciales, como aquellos que se encontraban en un show musical en la provincia de Salta, fue detectado mayoritariamente por cámaras de seguridad en las provincias de Córdoba, Catamarca, Tucumán y Santiago del Estero.
A los efectos de posicionar la trayectoria que siguió el objeto una vez ingresado en la atmósfera, fue muy útil tanto el desplazamiento de la sombra de los diferentes objetos iluminados durante la caída, por ejemplo árboles y edificios, como así también la captación directa e íntegra del fenómeno. Uno de los registros pertenece a una cámara de seguridad instalada en un domicilio particular en Córdoba, de donde se obtuvo un dato valioso. En la primera de las imágenes podemos ver el fondo de la casa con todos los objetos que allí se encuentran y una gran porción del cielo, la que afortunadamente es suficiente para captar el fenómeno completo.

Abajo a la izquierda, una cámara en San Miguel de Tucumán. Abajo a la derecha, una en Santiago del Estero. Ambas capturas corresponden al momento de la explosión principal. Obsérvese la sombra más corta en la segunda de las imágenes, evidenciando que se encuentra más cerca del evento. En la imagen superior se aprecia el recorrido del meteoro en estado incandescente.
En función de la información que brindó el dueño de la casa acerca de las dimensiones de algunos objetos del jardín y la distancia a la que se encontraban de la cámara, se pudieron obtener medidas angulares que permitieron evaluar la longitud del trazo incandescente del meteoro. Por añadidura, se logró obtener un dato bastante preciso de la orientación en la cual fue visible el fenómeno. Cada cámara aportó lo suyo. La sombra de un árbol, la de los edificios, la de automóviles estacionados y de los postes de luz, permitieron obtener, sabiendo por supuesto la ubicación exacta de estos objetos, la posición y la dirección en la cual ocurrió la explosión. Haciendo uso de las ecuaciones que provee la trigonometría y estos datos observacionales, se determinó que el trayecto incandescente fue de unos 80km, en cuya trayectoria, con un ángulo respecto al suelo de unos 49º, la explosión principal habría tenido lugar a unos 40km de altura.

Todo parece indicar que el meteoroide habría ingresado a la atmósfera en dirección ESE, con un ángulo de 49º respecto de la superficie terrestre, registrándose la explosión principal a 40km de altura. La velocidad de entrada promedio habría sido de casi 20km/seg.
Debemos evaluar desde ese punto, que los fragmentos resultantes, en función de un cálculo balístico, se dispersan a lo largo de la trayectoria de acuerdo principalmente a su tamaño, quedando al frente los más grandes y rezagados los más pequeños. Estamos haciendo referencia a partículas que, en su mayoría, son de unos pocos gramos, las cuales se diseminan a lo largo de la caída dando como resultado una distribución en el suelo en un área cuya forma se asocia teóricamente con la de una elipse.

Área de dispersión o "strewn field". Es el resultado de cómo se dispersan en la superficie terrestre los fragmentos que se desprenden tras el estallido de un bólido. El eje mayor de la elipse indica la dirección de caída del meteoroide.
Testigos presenciales en los suburbios de la ciudad de Santiago del Estero, refirieron, además del resplandor, un estruendo similar al provocado por un trueno. Esto me motivó a consultar a la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO por sus siglas en inglés), una agencia que para detectar explosiones nucleares, posee una red de sensores acústicos por todo el mundo que pueden percibirlas, así tengan lugar en la atmósfera, bajo el mar o bajo tierra.

El CTBTO, es un tratado que se opone a los ensayos nucleares para lo cual tiene una red de sensores en todo el planeta capaces de detectar explosiones. Por lo cual cualquier prueba nuclear clandestina, se pondría al descubierto gracias a este sistema de alertas. Fue este mismo organismo que envió informes acerca de la explosión en la zona donde se perdió el ARA San Juan.
Vale mencionar que se trata del organismo que informó acerca de la explosión detectada en la zona donde se perdió el contacto con el submarino ARA San Juan. Les envié el mapa con la zona más probable de la explosión principal, ya que posteriormente hubo otra de menor intensidad, delimitada por las cinco líneas de las visuales más significativas que pude obtener, y su respuesta fue determinante: me informaron que, efectivamente, detectaron una explosión con fecha 2013/04/21 y hora de Greenwich 06:24:23 (03:24:23 hora argentina) enviándome un diagrama donde el área estimada de la explosión cae íntegramente dentro de los límites determinados por cuatro sensores acústicos. Este hecho es muy estimulante y da pie para organizar una campaña como para recoger fragmentos y confeccionar nuestro propio "strewn field" o área de dispersión, aportando así un nuevo dato a las estadísticas de este tipo de fenómenos.

A la izquierda y en amarillo, las cuatro visuales más significativas que determinan un área probable donde ocurrió la explosión. Como se ve, este área resaltada con la elipse amarilla se encuentra dentro del sector que resulta de la intersección de las líneas verdes de los sensores del CTBTO (derecha). El área es mayor, ya que al estar los sensores a miles de kilómetros, el sonido debe atravesar diversas condiciones atmosféricas, lo cual puede introducir errores.
